20
Febrero
2016

Historia Hipica IV

AYULO Y ORTIZ, LAS SEGUNDAS CORONAS DE 1990

Este capítulo obedece a la continuación de la entrega de la Polla De Potrillos y Potrancas de 1990, aquí seguiremos repasando lo que se desarrolló en esa muy buena generación, vamos entonces con “El Ortiz” y “El Ayulo”.


EL TRANCO DE UNA YEGUA DESIQUILIBRANTE

Una mañana, quince días antes de la disputa del “Cotejo de Potrancas”, muchos se convencieron que Western Dancer tenía una gran capacidad corredora de verdad y que podría ser la ganadora del Cotejo de Potrancas ya con sus siempre exigentes  2000 metros. Fue una hija de Dance Bid y Laager, que nació en las praderas del recordado haras Siria.

Ella venía de una derrota en la Polla y había que verla en la severidad de un ejercicio que tenía que ser exigente, dada sus características.

Salió ligera, como para que no hubiese dudas, y comenzó a bracear, llevada por un Edwin Talaverano que le bajaba las manos  y que la dejaba accionar sin alborotarla, y la castaña siguió pareja y en un ritmo que iba a un gran apronte, hasta que ingresó a los últimos 600.

Y su final, de 36” y de 11”1/5, en el mismo accionar y sin que llegara a la exigencia extrema de su jinete, dio 2’8” .

Entonces, había que pensar dos cosas muy claras. Que tenía muchísimos medios corredores que el resto de sus rivales, y que respiraba los 2000 “como si nada”, tal como lo demostró con una victoria totalmente concluyente en la segunda corona.

Su problema seguía siendo su manejo en la carrera misma y sus nervios y apuros en su vareo previo.

Pues bien, Western Dancer solucionó en aquel Cotejo de Potrancas, su manejo en la carrera misma, y mejoró en un porcentaje suficiente sus nervios y apuros en su vareo, corriendo como en la tarde de La Copa de Oro.

Pero con una diferencia: que en los 1500, sus rivales no podían agotarse tanto al perseguirla, y le llegaron más o menos entre los cinco o los diez cuerpos. Aquella tarde fueron 2000 metros y la inmensa mayoría sintió “la pegada” de los 2 kilómetros corridos a un ritmo severo y sostenido, y llegaron como pudieron.

Y entonces, las diferencias se justificaban. Y la valía de sus seguidoras también. Black Fury le ganaba lejos las partidas a todas sus parejísimas acompañantes de los clásicos previos (Starina, Totota y compañía), demostrando que podía ser una excelente potranca.

Y Mari July fue la gran sacrificada, porque a ella le tocó el encargo de verse obligada a perseguir a Western Dancer a partir del último kilómetro. Y por ello, quedó sin reservas en los últimos 300.

Pero las dos salieron muy bien libradas, mostrando ser muy buenas yeguas. Y tras ellas la revelación de este clásico: La ignorada Purificación, que se apoyó en su línea materna (Timora fue la hermana de Aerópago), para llegar cuarta delante de Femme Fatal, sin la capacidad exhibida en la primera corona, pero con pulmón para no desentonar.

Los primeros metros del Cotejo de Potrancas de 1990. Mi Gina en la punta, seguido de Western Dancer y tercera por el medio de la pista Mari July.Más atrás Femme Fatal y Totota. Al final la hija de Dance Bid, ganaría contundentemente.

Y las otras mucho más atrás. Con el agregado que Mi Gina, como se comprenderá, obligada a puntearle a Western Dancer, y cuando se vio superada en la milla, a salir de atrás para seguirla presionando, llegó fuera de poste , a lo igual que Totota, que siguió de cerca, al comienzo muy bien, pero también sin respuesta en sus pulmones para respirar los 2 kilómetros.

Western Dancer fue una gran corredora, que daba la impresión que podía seguir aplomándose y tranquilizando su paso inicial. Gran merito de su jinete Edwin Talaverano, que logró tranquilizarla y medir sus energías. El recordado Miguel Salas, su preparador, una vez más, mostró toda su sapiencia con la defensora de las sedas del Carolina.

Video del Cotejo Potrancas 1990:

LA AFIRMACIÓN DE UN DOBLE CORONADO

En el Ricardo Ortiz de Zevallos, no sólo hizo quedar en claro la afirmación de un doble coronado, que daba las esperanzas de conseguir la triple corona en el Derby Nacional.

Para algunos, Valedero no dio la sólida impresión que dio la tarde de la Polla de Potrillos, pero para otros como nosotros, el hijo de Vaduz corrió mucho mejor que en la primera corona, y lució por añadidura, otros argumentos que lo calificaban de bueno.

Si recordamos el trámite de la Polla, veremos que Valedero vino corriendo en una inmejorable posición, después de Konan, Don Ruby y Royal de Rosas que se venían destruyendo.

En pleno codo, Don Ruby comenzó a quedarse y a verse superado por Royal de Rosas, mientras que Konan comenzaba a abrirse. Entonces Melanio Rojas se quedó en los palos, con Valedero y en los 100, el alazán pasó adelante y se separó varios cuerpos.

En contados metros y sin perder uno solo, Valedero se vio sin rivales.

En el Ortiz, la figura fue completamente diferente. Valedero tuvo que trepar desde los últimos 1100 y tuvo que buscar la cuarta línea para atropellar. Y cuando lo hizo, tenía a Fulton Street casi a su lado.

Entonces estaba para ganar, si tenía clase y calidad, pero para perder, si le faltaba el corazón o el pulmón, y eso no sucedió.

Es decir, Valedero pasó de la carrera muy fácil, a la muy difícil. Y con los mismos resultados. Ahora bien Fulton Street daba un salto sólido e importante ya que a 80 metros se le corría la cabezada. No fue merma de Valedero, sino progreso del hijo de Voukéfalos que los terminó acercando.

Valedero con Melanio Rojas, consigue quebrar la resistencia de Fulton Street para lograr la victoria en los 2000 metros del clásico “Ricardo Ortiz de Zevallos” de 1990, estampando la marca de 2’05”4/5.

El tiempo y las diferencias clarísimas entre los restantes. Valedero con Fulton Street, fueron las estrellas marcadas de este Ricardo Ortiz de Zevallos. Don Ruby borró con “pulmón negro” su actuación de la Polla. Y en verdad que el Mr. Dud´s fue otro y volvió a ser el mismo corredor castaño que llegó como gran carta a la primera corona, dando la impresión a media recta parecía con posibilidades de pelear el triunfo.

Forte ganaba su pase al Derby. Lo de Fahed fue menos del esperado, pero el Clarísimo superó problemas físicos que le acontecieron durante la semana previa a la carrera. Lo de The Colony pasó desapercibido y River Plate también, aunque en esta carrera corrió demasiado “embalado” al comienzo, dando la impresión y como sucedió en su campaña, ser un millero de nota.

Video del Ortiz 1990:

 

Por: Renzo Rafael Risco

Fotos y videos: Hipica Channel

Categories: Historia Hipica