LUTZ Y LAREDO: DOS CRACKS INOLVIDABLES

Written by Frank Mori Fernandez on . Posted in Nacional

"EL RELAMPAGO DE SUDAMERICA", LUTZ
 

Esta semana se corren dos clásicos en nombre de dos caballos peruanos que merecidamente deben ser recordados: LUTZ y LAREDO. ¿Qué tuvieron ambos en común? En primer lugar, que ambos fueron brillantes ganadores internacionales defendiendo los colores del Perú. LUTZ fue el primer caballo peruano en ganar un Latinoamericano, en la cancha de La Rinconada, en Venezuela, el año 1986. LAREDO, por su parte, ganó el Pellegrini de 1993 en San Isidro, emulando, 20 años después, la hazaña del gran Santorín (que ganó en Palermo en 1973).

En segundo lugar, ambos fueron descendientes de nuestro gran jefe de raza Postín. Lutz, a través de la línea Postín-Parrot-Presunción, y Laredo por una línea algo más extensa: Postín-Pertinaz-Perigord- Perfecta-María Grazia-Paula María. En tercer lugar, porque ambos marcharon a los Estados Unidos, y cuando la vida se pintaba de rosa, ¡plop! las lesiones hicieron su parte. Y finalmente, porque ambos deben estar en el podio de los mejores pura sangres que han desfilado por Monterrico.

LUTZ fue el hijo de Lord Layabout y Presunción (por Parrot, hijo de Postín) que obtuvo el primer Clásico Latinoamericano para el Perú, en la cancha “neutral” del hipódromo de La Rinconada en Caracas, Venezuela. Luego de ser actor de reparto y “sparring” dentro de su generación (la extraordinaria de 1984, la de Galeno, Artigal, Lurín, Prince, Satélite, etc.), LUTZ alcanzó niveles de excelencia durante 1985, que lo llevó, primero, a ser un millero invencible, y luego, a ser largamente el mejor de la cancha (cierto, en ausencia de sus principales rivales coetáneos), lo que lo llevó a representarnos internacionalmente en el citado Latinoamericano. Entiendo que sobre todo los nuevos hípicos lo identifican con ese puntero inalcanzable de los 2000 metros de aquella carrera. Sin embargo, para mí y para muchos otros, la carrera que lo pintó de cuerpo entero fue el Gran Premio Sao Paulo, en 2400 y en el césped (que él nunca había pisado) en el que fue injustamente vencido en la meta.

Con aquella gran capacidad locomotriz que poseía, LUTZ, cómodo, le llevaba 5 cuerpos en la recta del frente a su perseguidora, Hafeli; diez cuerpos atrás venía el resto. La yegua, exigida al máximo, llegó al anca de Lutz al girar el codo, y a su jinete no se le ocurrió mejor idea que jalar del mandil durante más de 100 metros al hasta entonces inexperto Víctor Bardales, lo que impidió que nuestro campeón fugara a tiempo de las atropelladas que tenían que llegar (Colorao, por qué carajo no le metiste un huascazo “en one” en el hocico a ese jockey atrevido). Al final, Lutz perdió en el último salto. Pero para mí, realizó la mejor carrera de su campaña. Y lo pintó de cuerpo entero.

En el año 1959, Propina, una hija de Postín (por tanto, tía abuela de Lutz) ganó el Internacional Jockey Club del Perú sobre el chileno Tolpán, pero su jinete Javier Canessa hizo lo mismo que el conductor de Hafeli realizó con Víctor Bardales: lo sujetó del mandil. Los peruanos, caballerosos, dieron días después como ganador al chileno. La historia dirá que aquel Gran Premio Sao Paulo de 1986 fue ganado por la yegua brasileña Cisplatine, por un pescuezo de ventaja sobre Lutz. Pero, aun los menos caballerosos brasileños coinciden en señalar que el peruano fue el mejor de la carrera.

¿Y LAREDO? Pues su hazaña en el Pellegrini no tuvo menos contratiempos (problemas en el viaje, golpe en un ojo, mañas, corte  y sudoración extrema dos horas antes de la carrera). Y, nuevamente, los hípicos jóvenes lo recordarán como el émulo de Santorín. ¡Lo máximo! Pero yo aquí quiero recordarlo como el crack que en Monterrico jamás perdió en el césped, incluido su triunfo en el Gran Premio Nacional (excepto el Presidente de la República de 1993, en el que fue distanciado ante Kiyo Ami en un polémico fallo. Sin embargo, el récord que se marcó en aquel clásico y que aún está vigente, se le reconoce a Laredo). Y que corrió hasta los 7 años en Lima, luego de lesionarse en EEUU. Y que tuvo que ser retirado de las pistas “a la fuerza”. Cito al maestro ROBALCA las palabras de su preparador Jorge Salas: “El caballo no está manco y creo que puede correr una o dos veces más, pero me da miedo que por allí le falle la mano y si pasa eso, lo vamos a tener que sacrificar porque él no va a parar”.

Para mí, LAREDO fue lo máximo, el summum que vi en el pasto. Me generó mucha ternura su nobleza y entrega, aunque este término (ternura)  puede ser contradictorio con el genio de m…que tenía el caballo, y que por ello fue castrado de potrillo. Gracias a Dios, Laredo pudo irse al haras a corretear y a pasarla bien sus últimos días.

¿Conclusión?: “¿Qué opina la raza? ¿Qué opina la ciencia?” (Alex Lora dixit). Ninguno fue mejor que otro. Cada uno escribió su propia historia, quizás con elementos parecidos. Quien gane el clásico “Lutz” y quien gane el clásico “Laredo” este 2015 espero que valoren la historia hípica maravillosa que indirectamente están recibiendo.

MARIO GALANTINI ANDRADE

Fotos: Prensa internacional/ Alvaro Guerrero.

Diciembre 2015

 

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