BETÍN Y UN ESPEJO EN EL CUAL MIRARSE

"BETIN ganando el clasico internacional SIMON BOLIVAR sobre la milla en 1974"
 

¿Conoce usted alguna persona cuyo paso por el colegio haya sido brillante, pero que esa brillantez haya comenzado a apagarse al inicio de la universidad; cuya adultez inicial lo haya encontrado sin mayores logros, sumido en un y mil problemas, de los cuales aparentemente no se puede apartar, pero que finalmente, en virtud de su capacidad, convencimiento y esfuerzo, logró levantarse y llegar a altísimos niveles de bienestar, siendo incluso objeto de admiración? Yo he conocido a varios. A ellos los llamo “Betines”

BETÍN fue un hijo de Babu´s On nacido en el Haras Santana, y perteneció a la notable generación de 1971 (la misma de Raphael, Flor de Loto, Cocodrilo, Ups, Jarocho, etc.), de la cual él fue figura desde que comenzó a correr, y que lo encumbró como uno de los mejores. Así, con los colores del stud Doral se ganó la Polla de Potrillos, fue tercero en el Ricardo Ortiz de Zevallos, cuarto en el Derby Nacional y segundo en el Gran Premio Nacional. Poco después, las cosas darían un brusco giro. La razón: Betín estaba roncando.

Y así Betín no solo salió del campo clásico estelar, sino que se pasó casi dos años en la intrascendencia de hándicaps intermedios, periodo durante el cual apenas alcanzó a ganar 2 veces en 41 intentos. Ya próximo a cumplir 6 años, encontraron la solución al problema respiratorio del  caballo (que ya lucía las sedas del stud Mi Perú, y posteriormente luciría las del Tania), y Betín inició una racha impresionante de triunfos que, en menos de 4 meses lo depositaron nuevamente en el campo clásico, entre la corta y la milla. Al finalizar ese 1974 se ganó el Gran Premio Internacional Simón Bolívar, coronándose como el mejor millero. Justo ese 1974 cuyo advenimiento lo había encontrado a él en hándicaps que no podía ganar.

Betin imponiendose en el clásico Elias Bentín con la monta de Juan Dongo,1973
 

Con muchos más triunfos que derrotas, Betín mantuvo desde entonces su título de crack de la milla. En efecto, entre inicios de 1975 y mediados de 1977, cuando ya tenía 9 años, Betín se ganó nada menos que 18 clásicos (10 en 1975, 7 en 1976 y 1 en 1977), solo cediendo su cetro momentáneamente ante un torrente corredor millero 4 años menor, como Palao, pero a quien también supo vencer. Hacia el final de su campaña, otro notable juvenil del mediofondo como Escipión se encargó de hacerle ver que ya se merecía largamente el haras. Pero Betín lo intentó una vez más, y en su última carrera quedó seriamente lesionado sin poder cruzar la meta. Ejemplo epónimo de quien deja hasta su último esfuerzo para la conquista de sus objetivos.

Ese fue el gran Betín. Ejemplo de lucha y superación ante la desventura que lo llevaron a grandes realizaciones. Ojalá hubiera muchos seres humanos que se parecieran siquiera un poquito a él.

Mario Galantini Andrade

Fotos: Hipica Channel

Diciembre 2015

 

 

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